sábado, 16 de agosto de 2008

Estructuras

SPOILERS DE LOST HASTA EL CAPÍTULO 4X05
Si hay algo que me interesa de Perdidos, más allá de su guión, su factura o sus personajes, es la capacidad de sus guionistas para construir un relato de tales proporciones prácticamente sobre la marcha. Como decía en su blog Nacho Vigalondo está claro que no son “suicidas al volante” y por supuesto creo que preparan una posible respuesta por cada nueva incógnita que se plantea en la historia. Aún así, ellos mismos reconocen que, como es lógico, no se habían preparado 6 temporadas de serie antes de emitir el piloto, lo cual no sería ni sano ni razonable. Tanto es así, que hace poco decían, no sé si con cierta guasa, que la idea inicial que tenían de “los Otros” era un grupo de hippies que vivía en la selva.

Pero lo que de verdad me interesa, lo que creo que es sorprendente, es, ya no cómo improvisan historias a partir de lo sucedido en capítulos anteriores, al fin y al cabo eso es lo que hacen los guionistas televisivos, sino a cómo es la propia estructura de la serie la que a veces da lugar a las tramas, a la configuración de las personalidades de los protagonistas, o incluso ofrece respuestas al misterio de la isla, de hecho a un misterio que ni los propios guionistas se habían planteado aún.

Este juego entre el continente y el contenido se dio en la serie desde su misma gestación, como explica Oliver Pérez Latorre en su fabuloso ensayo “El bucle del arrepentimiento: Sobre la construcción del universo de ficción en Perdidos”(*) : JJ Abrams creyó que la serie que le encargaban, basada en un grupo de supervivientes de un accidente de avión en una isla desierta, podía no ser demasiado atractiva, por lo que decidió introducir una serie de elementos como el feroz rugido que surge del interior de la selva o la escotilla que encuentra el personaje de Locke. Pero sobretodo, introdujo los flashbacks de cada uno de los protagonistas: en cada capítulo, uno de ellos recordaría algún momento de su pasado, y nosotros, los espectadores, compartiríamos esos recuerdos con él. Pero sólo nosotros. Ninguno de los demás personajes, al menos en principio, debería conocer los secretos que escondía el pasado de sus compañeros. Seguramente, si la estructura no incluyese estos viajes en el tiempo, la mayoría de los recuerdos serían confesables y de hecho, se compartirían sin mayor problema. Pero si así fuese los flashbacks serían completamente redundantes, ya que el contraste con las actuales vivencias de los naúfragos sería inexistente

Pues bien, tenemos la primera muestra de cómo la estructura de los flashbacks, definió personajes con pasados oscuros. Si bien es cierto que no todos ellos eran estafadores o fugitivos, no lo es menos que todos ellos, en mayor o menor medida, tienen algo de lo que arrepentirse, y es que la isla no deja de ser, puede que metafóricamente o puede que no, el mismo purgatorio.

Todo esto, puede que por el hecho de haber sido concebido antes del rodaje de la primera secuencia, pierda la esencia de la “improvisación” de la que hablábamos al principio. Pongamos ahora pues un ejemplo, situándonos ya en el contexto de las últimas dos temporadas.

Llega el momento en la serie de comenzar a dar respuestas a algunas de las grandes incógnitas, de los grandes misterios que escondía la isla. Por supuesto, muchas de estas grandes respuestas traían en realidad toda una serie de nuevas preguntas. Uno de estos casos son los famosos viajes en el tiempo que pueden realizar algunos de los personajes (como Desmond).

No sé si os habréis fijado que cuando hace unos párrafos hablábamos de los flashbacks, nos referíamos a ellos, precisamente, como “viajes en el tiempo”. De nuevo la clave está en la estructura.

Pero esta vez lo curioso es que de forma absolutamente brillante, los guionistas decidieron, o, de nuevo “improvisaron”, varias temporadas después del comienzo, que uno de los elementos de mayor peso en la serie, fuese precisamente aquel con el que llevábamos tiempo conviviendo de forma inconsciente, si bien no dentro de la historia, sí en “su envoltorio”. Ni ellos mismos esperaban llegar a ese punto, pero la estructura de los capítulos lo sabía, en cierto modo, desde el minuto uno y no dejaba de darnos pistas.

En el próximo artículo volvemos con las cabeceras, pero en el siguiente comentaré una idea de un colega, Xabi, en torno a este tema de la estructura interviniendo en la historia de Lost, que me pareció realmente interesante, por no decir absolutamente plagiable.

(*)Ni que decir tiene que esta sólo es una de las ideas del ensayo, que os recomiendo encarecidamente. Lo podéis encontrar en el libro “La caja lista: Televisión norteamericana de culto” que edita Concepción Cascajosa Virino y que recopila trabajos sobre series como Ally McBeal, Smallville, Doctor en Alaska, Friends... y así hasta 18. Editorial Laertes.

miércoles, 16 de julio de 2008

Cabeceras ...2

Si habéis leído el anterior artículo sobre cabeceras, recordaréis que encontraba un poco incongruentes aquellas que se basaban en una sucesión de imágenes de los protagonista mientras leíamos el nombre del actor que lo interpretaba. Y que 7 vidas había encontrado la forma de corregir este error, al mismo tiempo que creaba una cabecera realmente original. Pues bien, hoy nos centraremos en otra tipología, que también carece de lógica tanto dentro como fuera de la historia, y en concreto hablaremos de otra serie, esta vez una americana, que consiguió eliminar sus incoherencias en gran parte.

Veamos, las cabeceras a las que me refiero son las que vamos a llamar “de escena #0”. Son aquellas, como esta de Sensación de vivir, en las que los protagonistas, en sus papeles, muestran sus personalidades así como su relación con los demás personajes de la historia, en un entorno neutro, inexistente, como un estudio de fotografía o algo similar.

Este tipo de cabeceras son efectivas en el sentido de que puede ser fácil dar datos sobre los personajes y sus amigos/enemigos sin tener que recurrir a trozos de serie, que pueden ser a veces “redundantes” desde el punto de vista estético, quiero decir: creo que es una buena decisión diferenciar visualmente la cabecera del resto de las escenas. Además, por supuesto, estas intros gozan de un mayor grado de iconicidad, en el sentido de que funcionan como un verdadero catálogo de los protagonistas, mostrando con elementos reducidos al mínimo, información imprescindible para la historia, casi como si fuesen una presentación de postalillas oficiales de la serie.

Un ejemplo sencillo de lo que quiero decir es un momento de la cabecera de Nada es para siempre en la que “la mala” salía con todos sus compañeros de reparto en un sofá, ella, como los demás, sonreía y parecía pasárselo bien, pero se sentaba en un reposabrazos dando ligeramente la espalda a sus compañeros, ella salía guapa y perfecta, al mismo tiempo que se nos mostraba de forma muy sencilla y clara su relación con los demás. Estamos viendo una imagen “oficial”, “icónica”, que podría ser sin mayor problema un poster central de la SuperPOP, y que al mismo tiempo incluye a todos los protagonistas, algo que, muy rara vez conseguiremos en algún momento de la historia, en algún plano de un episodio.

El problema para mí, es que está claro que esta escena nunca ha existido dentro de la historia, quiero decir que enemigas mortales como Kelly o Brenda (siguiendo con el ejemplo de Sensación de vivir) nunca accederían a realizar una sesión fotográfica la una con la otra (aunque supongo que esto dependería de la insistencia de Dylan). En cualquier caso, si existiera la posibilidad de que ese momento realmente haya tenido lugar (algo realmente impensable) nunca veremos en la historia menciones a este momento, por lo que esta “escena #0” nunca ha existido, al menos no oficialmente.

No lo puedo asegurar, pero casos como el de Friends, parecen demostrar que este tipo de cabeceras nacen de la necesidad de crear una introducción musical para el capítulo de piloto, cuando todavía no hay suficientes imágenes como para llevar a cabo un montaje-refrito (el piloto, que no “el primer capítulo”, se emite o visiona cuando aún no se han grabado más episodios, a modo de prueba). Os dejo aquí las cabeceras de esta serie en su episodio piloto y la de la primera temporada, a partir del capítulo 2.

Llegamos ahora al caso del que os hablaba al principio, la serie que se quedó con las virtudes de la “escena 0” pero consiguiendo solucionar algunos de sus principales problemas de coherencia con la historia. Antes de nada, mirad la cabecera a la que me refiero: la de la única temporada de Freaks and Geeks.

Como veis, esta cabecera mantiene la iconicidad propia de su tipología, y es que no deja de ser una de “escena 0”, pero consigue crear, o mejor dicho, encontrar, una situación en la que de forma natural y coherente, los protagonistas desfilan uno a uno por delante de la cámara en un entorno neutro (una sesión fotográfica para el anuario del instituto). Al mismo tiempo, cada uno de sus planos nos rebelan sus personalidades, viendo cómo se comporta cada uno ante el objetivo.

La cuestión es que aquí se ha encontrado una “escena 0” que sí encaja a la perfección con la historia de la serie, hasta el punto de que no sería imposible que cualquiera de los personajes dijese en algún capítulo “odio mi foto del anuario”: sería un guiño a la intro, que no haría perder a la historia un solo ápice de coherencia, es más, puede que lo ganase.

Si Brenda o Dylan recordasen su cabecera sería algo así como “recuerdas cuando fuimos abducidos aquella tarde y unos señores verdes nos hicieron posar sonrientes en su nave?”. No es lo mismo.