SPOILERS DE LOST HASTA EL CAPÍTULO 4X05Si hay algo que me interesa de Perdidos, más allá de su guión, su factura o sus personajes, es la capacidad de sus guionistas para construir un relato de tales proporciones prácticamente sobre la marcha. Como decía en su blog Nacho Vigalondo está claro que no son “suicidas al volante” y por supuesto creo que preparan una posible respuesta por cada nueva incógnita que se plantea en la historia. Aún así, ellos mismos reconocen que, como es lógico, no se habían preparado 6 temporadas de serie antes de emitir el piloto, lo cual no sería ni sano ni razonable. Tanto es así, que hace poco decían, no sé si con cierta guasa, que la idea inicial que tenían de “los Otros” era un grupo de hippies que vivía en la selva.
Pero lo que de verdad me interesa, lo que creo que es sorprendente, es, ya no cómo improvisan historias a partir de lo sucedido en capítulos anteriores, al fin y al cabo eso es lo que hacen los guionistas televisivos, sino a cómo es la propia estructura de la serie la que a veces da lugar a las tramas, a la configuración de las personalidades de los protagonistas, o incluso ofrece respuestas al misterio de la isla, de hecho a un misterio que ni los propios guionistas se habían planteado aún.
Este juego entre el continente y el contenido se dio en la serie desde su misma gestación, como explica Oliver Pérez Latorre en su fabuloso ensayo “El bucle del arrepentimiento: Sobre la construcción del universo de ficción en Perdidos”(*) : JJ Abrams creyó que la serie que le encargaban, basada en un grupo de supervivientes de un accidente de avión en una isla desierta, podía no ser demasiado atractiva, por lo que decidió introducir una serie de elementos como el feroz rugido que surge del interior de la selva o la escotilla que encuentra el personaje de Locke. Pero sobretodo, introdujo los flashbacks de cada uno de los protagonistas: en cada capítulo, uno de ellos recordaría algún momento de su pasado, y nosotros, los espectadores, compartiríamos esos recuerdos con él. Pero sólo nosotros. Ninguno de los demás personajes, al menos en principio, debería conocer los secretos que escondía el pasado de sus compañeros. Seguramente, si la estructura no incluyese estos viajes en el tiempo, la mayoría de los recuerdos serían confesables y de hecho, se compartirían sin mayor problema. Pero si así fuese los flashbacks serían completamente redundantes, ya que el contraste con las actuales vivencias de los naúfragos sería inexistente
Pues bien, tenemos la primera muestra de cómo la estructura de los flashbacks, definió personajes con pasados oscuros. Si bien es cierto que no todos ellos eran estafadores o fugitivos, no lo es menos que todos ellos, en mayor o menor medida, tienen algo de lo que arrepentirse, y es que la isla no deja de ser, puede que metafóricamente o puede que no, el mismo purgatorio.
Todo esto, puede que por el hecho de haber sido concebido antes del rodaje de la primera secuencia, pierda la esencia de la “improvisación” de la que hablábamos al principio. Pongamos ahora pues un ejemplo, situándonos ya en el contexto de las últimas dos temporadas.
Llega el momento en la serie de comenzar a dar respuestas a algunas de las grandes incógnitas, de los grandes misterios que escondía la isla. Por supuesto, muchas de estas grandes respuestas traían en realidad toda una serie de nuevas preguntas. Uno de estos casos son los famosos viajes en el tiempo que pueden realizar algunos de los personajes (como Desmond).
No sé si os habréis fijado que cuando hace unos párrafos hablábamos de los flashbacks, nos referíamos a ellos, precisamente, como “viajes en el tiempo”. De nuevo la clave está en la estructura.
Pero esta vez lo curioso es que de forma absolutamente brillante, los guionistas decidieron, o, de nuevo “improvisaron”, varias temporadas después del comienzo, que uno de los elementos de mayor peso en la serie, fuese precisamente aquel con el que llevábamos tiempo conviviendo de forma inconsciente, si bien no dentro de la historia, sí en “su envoltorio”. Ni ellos mismos esperaban llegar a ese punto, pero la estructura de los capítulos lo sabía, en cierto modo, desde el minuto uno y no dejaba de darnos pistas.
En el próximo artículo volvemos con las cabeceras, pero en el siguiente comentaré una idea de un colega, Xabi, en torno a este tema de la estructura interviniendo en la historia de Lost, que me pareció realmente interesante, por no decir absolutamente plagiable.
(*)Ni que decir tiene que esta sólo es una de las ideas del ensayo, que os recomiendo encarecidamente. Lo podéis encontrar en el libro “La caja lista: Televisión norteamericana de culto” que edita Concepción Cascajosa Virino y que recopila trabajos sobre series como Ally McBeal, Smallville, Doctor en Alaska, Friends... y así hasta 18. Editorial Laertes.
